Canción de luna
Donde el viento mueve las ramas de los árboles y las hojas tiemblan hasta caer sobre la hierba, ¿podría llamarse a eso silencio? ¿Allí donde los lobos cazan a su próxima presa?
No es peligro, es simplemente naturaleza. Si hablamos de este modo, las grandes ciudades con sus murallas imponentes y sus altas torres no pueden ser menos peligrosas. Allí donde hay una persona, todo puede volverse mucho más impredecible.
Antes de llegar a las grandes naciones, y lejos de ellas, existen noches llenas de magia. Noches en las que la realidad parece cambiar, donde nada parece ser del todo cierto, donde los sueños crecen como magnolias y la Luna es la soberana del reino oscuro.
Entré descalzo en el lago y las ondas se extendieron por la superficie, como una ceremonia para volverme uno con el agua que reflejaba el cielo estrellado y las copas de los árboles. Fría al contacto con la piel, poco a poco fue calmando mi alma en lo más profundo. Muy fría. ¿De verdad podía resultar reconfortante algo así? Poco tenía que ver con pasar tardes enteras tumbado sobre los prados de primavera.
Podría llamarse soledad tanto como silencio ruidoso. Las luciérnagas plateadas aparecieron como si fueran estrellas escapando del reino de los cielos, como copos de nieve que nunca llegan a caer.
…
Entonces aquel recuerdo regresó tras la rama de un sauce llorón. Uno que calentaba el corazón, que daba luz a aquella noche, que otorgaba sentido a tantas cosas que antes no habría logrado comprender. Nunca creí que Moon Song fuese para mí, pero mi alma se aferró a ella con fuerza.
Empecé a sentir gotas de lluvia cayendo sobre mis hombros y a escuchar el sonido de los truenos en la distancia. No, no era el fin del peligro, no era el fin de la inseguridad, no era el fin de la tristeza.
Era la razón para seguir adelante un día más.
Y para sonreír de verdad.
